Hasta pronto Madrid. Hasta nunca, febrero de dosmilcatorce.
Madrid, cada vez que te miro me llevo de ti algunas cosas:
músicas mezcladas, idiomas separados, prisas compartidas
una antología de ángel gonzález
-aquel que también quiso probar tu febrero,
y se topó con la soledad de gentes extraviadas-
tu sueño como patria de violines callejeros
y el bullicio del rastro, con su catálogo de rostros
como fachadas inacabadas
como libros que abarrotan los metros que devoran los libros;
todos ansiosos por descifrar el mensaje
de los muros milenarios
acelerados relojes en bolsillos dispares
de batallas coetáneas
el amor jugando al escondite en la latina
me llevo las letras de tu barrio que he pisado,
fragmentos de vidas que he vivido pero no me pertenecen;
vidas esas sí, legendarias.
Madrid, en resumen,
me llevo de ti y me traigo un poco contigo.