hace días que sé que a los ojos le escuecen las promesas a medias, no puedo culpar al insomnio
hace tiempo que no pierdo el sueño por bulerías, ni te lo cambio por un poco de esperanza
hace vidas que canto, y tardes que cambio, hay noches en las que incluso te recuerdo masoca y ando descalza
sobre suelo helado, como las metáforas que escupo, boca a boca
a modo de indiferencia
y no, yo tampoco quería
pero el invierno ha llegado ya muchas primaveras
y a mí tampoco me gusta adelantar los relojes
para no pillar la tormenta

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